Estambul… que ciudad, llegue a Turquía a las 5 de la tarde haciendo un previo cambio de avión en Zúrich, Suiza. Una vez en la ciudad, me fui directo para el hostel y de ahí, así como deje los bolsos me fui directo para la mezquita azul, que es como el símbolo de la ciudad, es una mezquita gigante con una decoración increíble. Yo estaba impresionado con las mezquitas, porque si bien ya había visto en otros países, jamás había escuchado la misa por los altoparlantes de las torres de las mezquitas, era una cosa muy extraña para mí.
Al otro día, comencé el verdadero recorrido turístico, fu una jornada bastante completa. Por la mañana fui a la iglesia de santa Sofía, que luego se convirtió en una mezquita y luego termino siendo un museo, después de santa Sofía fui a la basílica de la cisterna, donde me quede impresionado por las pasarelas que cruzaban la cisterna y que además estaba lleno de columnas, es un lugar único. Una vez salido de la cisterna, mi próximo destino fue el gran bazar, donde realmente me quede impresionado, había una variedad de cosas increíble, el gran bazar en un shopping cubierto que tiene más de 4000 locales que venden alfombras, lámparas, joyas, suvenires, ropas etc. La idea del lugar es ir y regatear el precio, porque los vendedores sino te pueden hacer pagar lo que vayas a comprar mucho más de lo que vale. Los vendedores del bazar son un caso atípico, es increíble la capacidad que tienen para vender y la facilidad con lo que lo hacen, además es impresionante la cantidad de idiomas que hablan y como reconocen las procedencias mirando las caras, pero si hay algo que realmente me llamo la atención es que todos TODOS los vendedores pensaban que yo era español sin siquiera oírme hablar, cosa que me molestaba bastante porque soy más argentino que el dulce de leche. En el bazar obviamente aproveche para comprar regalillos y pequeñas (y otras no tan pequeñas) cosas para regalar. A la salida del gran bazar, me fui directamente al bazar de la especias, donde encontré, obviamente especias, pero de los más variados tipos y colores. Además no solo se encontraban especias, sino que también se encontraban golosinas, dulces y fiambres de todo tipo.
Una vez fuera del bazar de las especias, el próximo destino fue la torre Galata, donde para llegar a ella tuve que cruzar el puente Galata. Desde la torre se puede ver toda la ver toda la ciudad, desde el Sultanhamed (donde esta Santa Sofía, la mezquita azul y la cisterna) hasta toda la zona de la Estambul asiática, porque la ciudad está separada por el Bósforo que divide la ciudad en la Estambul europea y la Estambul asiática. Para el otro lado de la torre también se podía ver el golden horn. Luego de toda esa gran vuelta, obviamente ya estaba cansado, no había nada más para hacer durante el día, asique volví al hostel a descansar.
Al otro día bien temprano me fui a hacer un crucero por el Bósforo, el crucero duro aproximadamente 2 horas y me permitió ver todo el lado asiático de la ciudad y el europeo. Al regreso al puerto, y luego de almorzar un Kebab, me tome otro barco que me cruzara realmente al lado asiático para conocer esa parte de la ciudad la cual no aparece en los mapas turísticos y la cual es totalmente diferente a la parte europea, la gente, los negocios, etc.
Durante el ultimo día, recorrí el palacio de Topkapi, donde entre otras cosas pude ver uno de los diamantes más grandes del mundo, el bastón de Moisés y la mano de Juan Bautista. A la noche cene en un restaurante y de ahí me vino a buscar la combi que me llevo al aeropuerto con destino Dubái.
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